Nuestra clienta estaba esperando en un semáforo cuando su vida cambió en un instante. Un conductor ebrio que venía en sentido contrario giró bruscamente a la izquierda delante de ella y la embistió violentamente de costado.
El accidente le provocó un desgarro del manguito rotador que requirió cirugía, además de dolor persistente en la rodilla y la muñeca. Más allá de las lesiones físicas, el impacto emocional fue igual de grave. Sentía ansiedad cada vez que se ponía al volante. Tras la cirugía, ni siquiera podía dormir en su propia cama y tuvo que comprar un sillón reclinable para poder pasar la noche cómodamente.
Logramos ayudar a nuestra clienta a obtener una indemnización de 350 000 dólares a través de dos pólizas. Esta indemnización cubrió sus gastos médicos y le proporcionó una compensación significativa por el dolor, el sufrimiento y las dificultades que padeció.