Nuestro cliente estaba detenido en un semáforo en rojo cuando otro vehículo lo chocó por detrás. A primera vista, el accidente no parecía grave. Los daños en los vehículos fueron mínimos y el informe policial no registró heridos en el lugar del accidente.
Poco después del accidente, la compañía de seguros le ofreció 600 dólares para intentar resolver su caso sin abogado. Aproximadamente un mes después, seguía sufriendo un dolor de hombro persistente, y fue entonces cuando se puso en contacto con nuestro bufete para pedir ayuda.
Tras revisar su caso, le ayudamos a obtener la atención médica que realmente necesitaba, incluyendo una cirugía de hombro. Como no había renunciado a su derecho a presentar una demanda, pudimos intervenir y actuar en su nombre.
Finalmente, logramos obtener una compensación justa por lo que sufrió, consiguiendo un acuerdo de **$250,000**. Este caso demuestra que incluso los accidentes con daños mínimos pueden provocar lesiones graves, y que es importante no dar por sentado que la primera oferta de una compañía de seguros es la mejor o la definitiva.