Nuestra clienta estaba cruzando una intersección cuando otro conductor se le cruzó repentinamente. No tuvo tiempo de frenar, lo que provocó que su coche chocara de costado contra el del otro vehículo.
Como consecuencia del accidente, nuestra clienta sufrió una rotura del manguito rotador. Esta lesión le dificultó las tareas cotidianas y requirió tratamiento médico que alteró su vida diaria. La compañía de seguros intentó eludir su responsabilidad alegando que sus lesiones eran preexistentes debido a su edad. Inicialmente, se negaron a ofrecer una indemnización justa. Nosotros insistimos.
Finalmente, conseguimos una indemnización de 175,000 dólares para ayudar a cubrir los gastos médicos y reconocer el impacto que este accidente tuvo en su vida.