Nuestros clientes, una mujer y su padre, iban conduciendo cuando otro automovilista, que estaba enviando mensajes de texto y circulaba a unos 90 kilómetros por hora, chocó contra su vehículo. El impacto fue tan violento que el coche dio varias vueltas de campana y quedó volcado.
Ambas víctimas sufrieron lesiones graves, incluyendo traumatismos craneoencefálicos y cervicales. Los investigadores acusaron al conductor responsable de múltiples infracciones, entre ellas conducción negligente, adelantamiento indebido, no señalizar y fallos mecánicos. Estas acciones negligentes demostraron claramente que el accidente era evitable y que fue causado por una conducta temeraria al volante.
Al principio, la compañía de seguros se negó a negociar y ofreció una indemnización baja debido a los bajos costos médicos. Al compartir declaraciones detalladas de las víctimas y explicar claramente cómo las lesiones afectaron la vida diaria de nuestros clientes, pudimos ayudarlos a recuperarse en mayor medida.
En conjunto, nuestros clientes recibieron indemnizaciones por un total de $240,000, más del doble de la oferta inicial del seguro. Estas indemnizaciones ayudaron a cubrir gastos médicos, tratamientos continuos, medicamentos, salarios perdidos y compensación por dolor y sufrimiento. Lo más importante es que les brindaron a nuestros clientes una sensación de reconocimiento y cierre, ayudándolos a comenzar a reconstruir sus vidas y seguir adelante después de un evento traumático.