Nuestro cliente estaba sentado en su coche aparcado en el estacionamiento de una universidad en Kansas cuando otro conductor chocó contra su vehículo marcha atrás. Aunque al principio el choque pareció leve, le provocó un dolor intenso y una lesión inesperada en el hombro.
Tras la colisión, a nuestro cliente se le diagnosticó un desgarro del labrum derecho. Este tipo de lesión puede dificultar enormemente tareas cotidianas como levantar objetos, alcanzar objetos, conducir e incluso dormir.
La compañía de seguros inicialmente consideró que el accidente era demasiado leve como para causar lesiones importantes. Nosotros impugnamos esa postura y demostramos que incluso los accidentes de bajo impacto pueden provocar daños reales y permanentes, dependiendo de cómo se mueva el cuerpo durante la colisión.
Gracias a ese trabajo, conseguimos un Acuerdo por accidente automovilístico de $100,000 Para nuestro cliente. Este resultado nos recuerda que nunca se debe asumir que un accidente “pequeño” implica lesiones leves.