Nuestro cliente, un adolescente, resultó gravemente herido mientras viajaba como pasajero en un coche conducido por un amigo de la familia. El conductor iba a exceso de velocidad y había bebido alcohol. El coche chocó contra un bordillo, perdió el control y se estrelló contra un muro de ladrillos cerca de una estación de bomberos. El impacto fue severo y el vehículo no se detuvo hasta casi 200 metros después del choque inicial.
Nuestro cliente sufrió una conmoción cerebral, además de visión borrosa, dificultad para hablar, migrañas, hematomas en el pecho y lesiones en el cuello y la espalda. Estos síntomas afectaron su vida diaria y le causaron dolor constante, estrés y dificultad para dormir.
Si bien la reclamación involucraba una relación personal cercana, nuestro equipo defendió con esmero al pasajero lesionado, manejando la situación con sensibilidad. Al presentar informes médicos e investigaciones que demostraban el impacto a largo plazo de las conmociones cerebrales, logramos un resultado justo sin necesidad de ir a juicio. Finalmente, nuestro cliente recibió una indemnización de $200,000, el doble de la oferta inicial.
Este acuerdo ayudó a pagar las facturas médicas y proporcionó una compensación significativa por el dolor, el sufrimiento y cualquier atención futura que pudiera necesitar. Lo más importante es que le dio tranquilidad a nuestro cliente. Tras sufrir varios accidentes en un corto período de tiempo, esta resolución le ayudó a sentir que finalmente podían seguir adelante y concentrarse en su recuperación.